Magdalena Mixtepec

Hora y media sobre la sierra de Oaxaca, entre las imponentes montañas, se encuentra un pequeño pueblecito llamado Magdalena Mixtepec. Ahí, el sol es mas bonito que de costumbre y cuando llueve es más romántico que una cena en París.

Las personas son amables y hospitalarias. Nunca falta un «buenos días» al deambular por sus bellos caminos.

Es en este lugar donde trabaja Domingo. Se le puede ver caminando estas calles y conversando con los vecinos, quienes le han acogido con especial cariño. Los niños corren a su encuentro al verlo llegar y lo reciben con grandes sonrisas y abrazos sinceros.

Domingo es un misionero. Un hombre con un profundo amor por Dios y por las personas de esta comunidad.

Gracias a la provisión del Señor, pudieron construir un lugar para reunirse donde asisten adultos y niños por igual; donde cantan, oran y escuchan la Palabra.

Domingo toca su guitarra mientras todos cantan y puedes ver en su rostro el reflejo de Cristo, quien es el verdadero motivo de su obra.

Domingo ora y al orar llora. Es evidente que su amor por las personas es real. Es muy paciente con otros ya que sabe con certeza que también Dios ha sido paciente con él.

Domingo no vive en este lugar, su casa queda a muchos kilometros; recorre un largo camino para llegar cada jueves. Visita a los hermanos y a algunos otros miembros de la comunidad durante jueves y viernes y todos los hermanos se reunén el sábado por la noche en el templo ubicado por la calle calvario. Los domingos temprano, la iglesia se reune para el culto dominical,  y al terminar, Domingo recorre la montaña caminando durante dos horas y media hasta llegar a una desviación donde espera alguna camioneta que quiera llevarlo hasta la comunidad de Zaachila. Ahí espera el camión que lo lleva hasta su hogar en Xoxocotlán, donde se reúne con otros hermanos.

Domingo no es una persona de renombre. No es un famoso predicador, ni un orador excelente. No resalta por sus posesiones materiales o por su estilo de vida. Yo sé que nunca has oído hablar de él y si no acabaras de leer esto, desconocerías incluso un lugar llamado Magdalena, pero el Señor conoce el corazón de Domingo, y lo guía cada día para poder cumplir su voluntad y proclamar su gloria entre las naciones (etnias).

Domingo no se enorgullece del trabajo que ha realizado, el mismo me ha expresado que los frutos que ha dado la semilla del evangelio plantada en los corazones de las personas de Magdalena, es una obra única y completa del Señor.

Domingo sigue trabajando al igual que muchos otros hombres totalmente desconocidos para nosotros, pero presentes para el Señor. Oremos por ellos y pongámonos en acción para cumplir con la misión encomendada a todos nosotros como iglesia.

Que el Señor de la mies envíe mas obreros a su mies.

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